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La gratitud también es salud hormonal: qué pasa en tu cuerpo cuando agradeces

Foto del escritor: Shakti Menopausia
Shakti Menopausia
11 oct
4 min de lectura

Hay algo curioso que vemos constantemente.


Las mujeres solemos ser muy buenas identificando lo que falta:


Lo que todavía no hemos conseguido.

Lo que podríamos haber hecho mejor.

Lo que sigue pendiente.


Pero a veces nos suele costar mirar hacia atrás y reconocer algo mucho más sencillo:


Lo que sí está funcionando.

Lo que hemos aprendido.

Lo que hemos superado.

Lo que nos ha hecho bien.


Quizá a ti también te pasa algo parecido.


Terminas una semana intensa, resuelves mil cosas, sostienes responsabilidades, cuidas de otras personas y sigues adelante.


Y aun así, cuando haces balance, tu atención se va directamente a aquello que no salió como esperabas.


Como si el cerebro estuviera programado para detectar problemas antes que avances.


Y, en parte, lo está.



Tu cerebro está diseñado para detectar amenazas


Desde un punto de vista evolutivo, nuestro cerebro desarrolló una capacidad extraordinaria para identificar peligros.


Durante miles de años, detectar una amenaza podía marcar la diferencia entre sobrevivir o no.

mujer playa

Por eso el cerebro a veces recuerda mejor las experiencias negativas que las positivas.


Se queda más tiempo dando vueltas a una crítica que a un cumplido.

Recuerda con más facilidad una discusión que un momento agradable.

Y pone el foco en lo que falta antes que en lo que ya existe.


El problema es que hoy la mayoría de las amenazas no son un depredador escondido detrás de un árbol:


Son preocupaciones.

Exigencias.

Responsabilidades.

Pensamientos.


Y cuando vivimos demasiado tiempo pendientes de todo lo que falta, el cuerpo interpreta que sigue existiendo un problema por resolver.



Lo que ocurre en tu cuerpo cuando agradeces


Agradecer no consiste en repetir frases positivas delante de un espejo.

Ni en obligarte a sentirte bien.


La gratitud auténtica es algo mucho más sencillo.


Es detenerte unos segundos para reconocer algo que ya está presente en tu vida.

Y cuando haces eso, tu fisiología cambia.


Diversas investigaciones han observado que las prácticas de gratitud pueden asociarse con:

✨ Mayor liberación de dopamina y serotonina, relacionadas con la sensación de bienestar.

✨ Mayor activación de circuitos vinculados a la conexión y la seguridad.

✨ Menor activación de los sistemas relacionados con el estrés crónico.


Traducido al lenguaje del día a día:


Tu cuerpo recibe el mensaje de que, al menos por un momento, está a salvo.

Y cuando el organismo percibe seguridad, puede dedicar más recursos a reparar, equilibrar y recuperar energía.



El sistema nervioso también necesita buenas noticias


Muchas veces hablamos de alimentación, ejercicio o descanso.

Y son pilares fundamentales.


Pero existe otro aspecto del bienestar que suele pasar desapercibido:

la información emocional que recibe nuestro sistema nervioso.


Piensa en ello como si tu cerebro fuera un departamento de emergencias.

Si recibe avisos constantes de que todo va mal, mantendrá activados los protocolos de alerta.

Si de vez en cuando recibe señales de calma, conexión y satisfacción, podrá reducir parte de esa vigilancia.


La gratitud es una de esas señales.


No elimina los problemas.

Pero le recuerda al cerebro que los problemas no son lo único que existe.



Lo que observamos en consulta


Muchas mujeres llegan a consulta agotadas.

No solo físicamente.

También mentalmente y emocionalmente.


Han pasado años funcionando en piloto automático.

Pendientes de todo y de todos.

Sin detenerse a reconocer cuánto han sostenido.

mujer rosa meditar

Recuerdo una mujer que, durante una sesión, empezó a enumerar todo lo que sentía que no estaba haciendo bien.


La lista parecía interminable.


Le propuse entonces algo diferente.


Le pregunté:


"¿Qué tres cosas has hecho este último año de las que te sientas orgullosa?"


Se quedó en silencio.

Mucho más tiempo del que esperaba.


Finalmente respondió:


"Nunca me había hecho esa pregunta."


Y quizá ahí estaba parte del problema.

Había aprendido a exigirse.

Pero no a reconocerse.



Cinco formas sencillas de practicar la gratitud


No hace falta escribir páginas enteras cada día.


A veces basta con pequeños gestos.


🌿 Al final del día, identifica tres cosas que hayan ido bien


No tienen que ser extraordinarias.

Una conversación agradable.

Un paseo.

Una sonrisa cómplice.  


☕ Disfruta conscientemente de algo cotidiano


El primer café de la mañana.

El sol entrando por la ventana.

Una ducha que te ayude a aflojara cuerpo y mente.


💛 Da las gracias a alguien


Aunque parezca obvio.

Expresar gratitud fortalece los vínculos y mejora la sensación de conexión.


📖 Lleva un pequeño diario


No para hacerlo perfecto.

Solo para registrar momentos que merecen ser recordados.

También puede convertirse en un espacio donde ordenar pensamientos, desahogarte y darte cuenta de cosas que, en medio del ruido del día a día, pasan desapercibidas.


🌙 Hazte una pregunta antes de dormir


¿Qué me gustaría recordar de este día dentro de un año?

La respuesta suele señalar aquello que realmente importa.



Los cinco pilares que más influyen en tu bienestar hormonal


La gratitud ayuda.

Pero no sustituye a los pilares básicos de salud.

Especialmente durante la perimenopausia y la menopausia.


En Shakti solemos recomendar cinco grandes áreas:


🌿 Gestión del estrés


No se trata de eliminarlo.

Se trata de aprender a regularlo.


🌙 Descanso reparador


Dormir bien no es un lujo.

Es una necesidad biológica.


🏃‍♀️ Movimiento


El cuerpo necesita fuerza, movilidad y capacidad cardiovascular.


🥗 Alimentación


Lo que comes cada día influye directamente en tu energía, tu metabolismo y tu salud hormonal.


💛 Vínculo y conexión


Las relaciones seguras también tienen efectos biológicos medibles.

Sentirnos acompañadas es una necesidad humana, no un capricho.



Quizá el bienestar empiece por mirar diferente


A veces pensamos que para sentirnos mejor necesitamos hacer más.


Más ejercicio.

Más dieta.

Más suplementos.

Más esfuerzo.


Y, en ocasiones, lo que necesitamos es algo mucho más simple:

Reconocer lo que ya está funcionando.


Porque el bienestar no siempre nace de añadir.

A veces nace de apreciar.

De bajar el ritmo.

De mirar con más amabilidad.


Y de recordar que tu cuerpo también necesita recibir el mensaje de que está haciendo las cosas suficientemente bien.


"La gratitud no cambia lo que has vivido. Cambia el lugar desde el que lo observas."



¿Y si no sabes por dónde empezar?


Muchas mujeres sienten que han leído mucho sobre salud hormonal, pero les cuesta identificar qué necesita realmente su cuerpo.


Porque no existe una única perimenopausia.

Ni una única menopausia.


Cada mujer llega con una historia, unos síntomas y unas necesidades distintas.


Por eso, en Shakti realizamos una evaluación inicial donde analizamos tu contexto hormonal, metabólico, emocional y de estilo de vida para ayudarte a entender qué está influyendo realmente en tu bienestar.


Porque cuando entiendes tu punto de partida, resulta mucho más fácil saber hacia dónde avanzar.





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